Con la OEA y la ONU, no con EU. En la vaguedad reiterativa, asoma el interés de un control estadunidense más efectivo.

La insistencia estadunidense en crear estructuras paramilitares —o abiertamente militares— en América Latina, dentro de un esquema de combate al crimen organizado y en particular al narcotráfico, que apenas encubre su estrategia de reposicionamiento hegemónico y de ampliación de su red de bases en la región, acaba de tener una confirmación fehaciente.Luis Gutiérrez Esparza

El subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental, Arturo Valenzuela, estuvo en El Salvador, Argentina y Chile, en una suerte de avanzada del viaje que realizará en marzo el presidente Barack Obama, con la diferencia de que éste no visitará Argentina, sino Brasil. Valenzuela aseguró en San Salvador que los estadunidenses están comprometidos “con la suerte de toda Centroamérica, donde estamos muy involucrados también en los temas de la seguridad… con una óptica no solamente nacional sino regional”.

Previamente, el subsecretario William R. Brownfield, jefe de la Oficina Internacional de Narcóticos y Observancia de la Ley en el Departamento de Estado, estuvo también en El Salvador, donde planteó la posible creación de una estructura de colaboración con México, Colombia y las naciones centroamericanas.

Según Brownfield, se trata de “una iniciativa regional, puesto que existen amenazas compartidas”. Los países presuntamente involucrados “enfrentan los mismos riesgos, las mismas amenazas y la lógica es que la solución debería ser la colaboración”, aunque con respeto a “los esfuerzos, los procesos y las iniciativas que ya existen”.

En la vaguedad reiterativa, asoma el interés de un control estadunidense más efectivo.

En Estados Unidos, hay que subrayar, no se llevan a cabo acciones de “guerra” contra los barones de la droga; ninguno de éstos ha sido capturado allá, pese a que en los círculos financieros estadunidenses circulan miles de millones de dólares procedentes del narcotráfico; y en ese país se encuentra el principal mercado mundial de estupefacientes.

La tesis estadunidense que comenzó a ser manejada durante el gobierno de George W. Bush y fue adoptada sin tapujos por Obama, es que ningún país, por sí solo, puede resolver el narcotráfico en su dimensión internacional, motivo por el cual debe crearse una estructura regional, en la que participe Estados Unidos.

Se habla públicamente, claro está, de aportaciones estadunidenses en términos de finanzas, equipo, tecnología, incluso asesoría; pero se omite la presencia permanente de efectivos estadunidenses, incluso militares, para garantizar la eficiencia de los programas y las estrategias adoptadas. De otra manera, los contribuyentes en Estados Unidos, de cuyos bolsillos deben salir los recursos, no tendrán garantía alguna de un manejo correcto: tal es el remate justificatorio.

Valenzuela y Brownfield se han referido insistentemente a los que, según quieren promover para consumo de los latinoamericanos, son los programas con mayor efectividad: el Plan Colombia, que se inició en 2001 y ha recibido recursos estadunidenses por más de seis mil millones de dólares; la Iniciativa Mérida, a la cual se asignaron mil 400 millones de dólares; y el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), dentro del cual Washington podría aportar unos mil millones de dólares para el combate al narcotráfico.

Brownfield insistió en que “lamentablemente América Central es ya una de las rutas preferidas” para el narcotráfico, por lo que se requiere una acción conjunta “para responder a esta realidad”. Y en su mejor exhibición de acrobacia, aseguró que el consumo de heroína y cocaína ha disminuido en Estados Unidos en los últimos cinco años, aunque “aparentemente ha crecido en Europa”, razón por la cual es preciso diseñar “una solución mundial”.

La única solución regional y la única mundial admisibles, serían que la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Organización de las Naciones Unidas (ONU) crearan y manejaran las correspondientes estructuras, a salvo de las ambiciones hegemónicas cuyo renacimiento en la era de Obama es más que evidente.

FUENTE: http://excelsior.com.mx

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